Cubiteras y cajas para hielo
Las cubiteras y cajas para hielo están diseñadas para almacenar temporalmente o transportar hielo. Se utilizan, por ejemplo, en barras, buffets o mesas de clientes, donde se necesita mantener las bebidas frías pero no hay un sistema de refrigeración activo disponible. La mayoría de las cajas y cubiteras cuentan con una tapa, lo que permite que el hielo se conserve durante más tiempo. Algunos modelos disponen además de aislamiento térmico especial. Los materiales más comunes son el plástico, el acero inoxidable (como el aluminio) o, con menor frecuencia, el vidrio. Un accesorio muy extendido son los insertos de goteo, que permiten drenar el agua del deshielo y así evitar que el hielo restante se derrita más rápidamente.
Los tamaños más comunes de cubiteras y cajas para hielo van de 1 a 8 litros. Los cubos de transporte más grandes pueden tener una capacidad de hasta unos 20 litros. Los recipientes térmicos, generalmente fabricados en polipropileno, representan el siguiente nivel y ofrecen una capacidad de unos 40 litros o más. Una alternativa aún mayor y fácil de transportar son los carros para hielo, que, además de contar con diversos accesorios, se caracterizan por su gran volumen a partir de unos 60 litros y sus ruedas, que permiten un transporte sencillo y seguro.
FAQ - Preguntas frecuentes
Las cubiteras y cajas para hielo son recipientes diseñados para almacenar o transportar hielo temporalmente, por ejemplo, en barras, buffets o mesas de clientes. Se utilizan en lugares donde no es posible contar con una refrigeración activa. Gracias a sus tapas y, en algunos casos, a su aislamiento térmico integrado, el hielo se conserva durante más tiempo. Algunos modelos incluyen bandejas de goteo, que separan el agua del deshielo para mantener el hielo seco y en buen estado.
Los modelos más comunes tienen una capacidad de entre 1 y 8 litros, ideales para mesas o barras. Las cajas de transporte y los recipientes térmicos ofrecen capacidades de hasta unos 40 litros y suelen estar fabricados en polipropileno. Para cantidades mayores, a partir de 60 litros, se utilizan carros para hielo con ruedas, que facilitan su transporte. Los materiales más habituales son el plástico, el acero inoxidable y, con menor frecuencia, el vidrio.
Se utilizan en cualquier lugar donde se necesite disponer de hielo pero no sea posible contar con refrigeración eléctrica, como al servir bebidas embotelladas, en barras móviles o en servicios de catering. Gracias a su diseño flexible y a su capacidad de aislamiento térmico, son una solución práctica y móvil, especialmente en eventos al aire libre o en el sector de la hostelería exterior.